Un potente terremoto afectó a gran parte del territorio chileno provocando cientos de muertos, miles de heridos y billones de dólares en pérdidas materiales.
Desde el mismo comienzo del desastre, el gobierno liderado por Michele Bachelet ha hecho gala de una inoperancia inaceptable, considerando que muchas vidas humanas se han visto afectadas por esta mala gestión.
Desde un ministro de relaciones exteriores que considera no tan necesaria la ayuda internacional, hasta un ministro del interior que reacciona tardíamente ante las urgentes demandas, perdiendo el tiempo en interminables evaluaciones y diagnósticos de la situación.
Como producto de esta desidia, hordas de delincuentes se han apoderado de las ciudades afectadas por el terremoto, saqueando locales comerciales y domicilios particulares. El principal objetivo de los saqueadores son los artículos electrónicos, electrodomésticos y otros suntuarios. Está claro que el pillaje no es motivado por razones de reales carencias.
Sin embargo, al gobierno le ha costado decidirse a sacar las fuerzas armadas a las calles para controlar la situación. A los socialistas les cuesta aceptar la idea de que necesitan la ayuda de los militares. Recién ahora, después de 48 horas del terremoto, decidieron enviar tropas a las calles, pero con limitadas atribuciones.
“Yo quiero hacer un llamado a la conciencia de las personas, (…)no es aceptable el pillaje y la delincuencia”, señaló la Mandataria en su más enérgica declaración. ¡La presidenta cree que los delincuentes tienen conciencia!. Esta forma de pensar es la que explica porqué los índices delictivos han subido durante todos los gobiernos de la Concertación. Los delincuentes se han visto alentados por la ingenuidad y estupidez de los gobiernos socialistas, el terremoto sólo sirvió de excusa para que las hordas se apoderaran de las calles, saben que las autoridades son estúpidas y que pueden actuar con casi completa impunidad. El terremoto ya es suficientemente grave como para permitir añadirle un terremoto social provocado por los depredadores sociales.
En un post anterior (http://fronteraustral.com/?p=235) comentamos el triste papel que jugó José Miguel Insulza como secretario general de la OEA durante los eventos ocurridos en Honduras a propósito de la destitución constitucional de Manuel Zelaya.
Al respecto, el diario estadounidense “The Washington Post” califica hoy de disfuncional la gestión de Insulza y sostiene que Estados Unidos debería “presionar” para su reemplazo “por alguien que defienda la democracia” e incluso replantearse si seguir o no financiando a este organismo (http://www.emol.com/noticias/internacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=398068). El diario resume algunos de los desaciertos de Insulza: No ha hecho nada ante el desmantelamiento de la democracia en Venezuela y Nicaragua, ha presionado para lograr el levantamiento de la histórica expulsión de Cuba del organismo pese a que no se ha producido ninguna liberalización de la dictadura de los Castro, se negó a intervenir cuando Hugo Chávez lanzó una campaña contra líderes electos de la oposición, apoyó al presidente hondureño Manuel Zelaya cuando trató de cambiar el orden interno de su país promoviendo un referéndum constitucional ilegal, etc.
Con semejante prontuario, a estas alturas está claro que la gestión de Insulza no ha sido muy brillante que digamos, demostrando una constante parcialidad en todas sus acciones como secretario general de la OEA. Todo su accionar es constantemente traicionado por su sesgo ideológico.
Este cargo debiera ser ocupado por personas con más visión y altura de miras, con una auténtica vocación por los sistemas democráticos y por las libertades de los individuos, desprovisto de sesgos ideológicos que entrampan cualquier buena intención.
A propósito de la suspensión de la señal de TVN en Venezuela por no retransmitir los “discursos” de hugo chávez, el senador chileno alejandro navarro saltó declarando que “las medidas que se toman en Venezuela tienen la legitimidad de un Gobierno que fue democráticamente electo y no corresponde que cada vez que ocurre algo allá la política interna de Chile se vea afectada” (http://bit.ly/5m9HnP). Esto aunque la medida de chávez constituye una flagrante barrera contra la libertad de expresión.
En contrapartida, a propósito de la remoción de Zelaya de su cargo en Honduras, alejandro navarro no dudó en condenar dicho acto (http://bit.ly/7dcOte) a pesar de que la remoción de Zelaya fue con apego irrestricto a las leyes de ese país.
De esta manera, queda claro el doble estándar de navarro: En alguno países son válidas sus leyes y en otros no.
¿Cuál es la credibilidad de un senador de la república que evidencie tamañas inconsecuencias?. Ninguna. Cero. Y pensar que este individuo tenía pretensiones de ser presidente de Chile. Menos mal que el pueblo Chileno no le creyó obteniendo un apoyo casi vergonzoso. Es de esperar que tampoco salga reelegido como senador, porque representa un verdadero desprestigio para Chile, tal como chávez lo es para Venezuela.
Gente como navarro, chavez y evo morales representan lo peor de nuestra latinoamérica. Representan el retraso, la ignorancia y el populismo desbocado. Ya lo dice el refrán: “La ignorancia es atrevida”.
Europa vive una de sus peores temporadas invernales. En varios países, las temperaturas han bajado drásticamente, registrando mínimos históricos (por ejemplo, 45 grados bajo cero en Noruega). Los servicios de transporte aéreo y terrestre se han suspendido en varias zonas. En Inglaterra la situación es particularmente dramática, pues se teme que el extremo frío afecte al suministro de gas en ese país. En Gran Bretaña, la ola de frío provocó la muerte de 26 personas y por primera vez en 140 años, se congeló el lago Serpentine de natación al aire libre del Hyde Park.
Sin embargo, así y todo los ambientalistas insisten en que el mundo atraviesa por una etapa de “calentamiento global”. Es de suponer entonces, que las actuales temperaturas no serán registradas para el cálculo de la “temperatura global”.
Si los ambientalistas europeos fueran consecuentes con sus discursos debieran entonces calentarse ahora con energía proveniente únicamente de fuentes “alternativas”: eólica, placas solares, mareomotriz, etc. Sin embargo, lo más seguro es que los inconsecuentes activistas ambientalistas se calefaccionan con energía nuclear, petróleo, leña, etc. De lo contrario morirían de frío, puesto que las denominadas “energías alternativas” no dan el ancho para las demandas energéticas reales.
Esto demuestra el poco sustento que tiene el discurso ambientalista, que antepone las ideologías por sobre las evidencias realmente científicas.
Al respecto, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, organismo creado por la ONU) admitió que no existen pruebas científicas suficientes sobre el rápido derretimiento de los glaciares del Himalaya, como fue pronosticado en el cuarto informe de evaluación publicado en 2007, y ha pedido disculpas por su error. Según dicho informe, para el año 2035 esos glaciares “desaparecerían por completo“.
Está claro que muchos de los “científicos” del IPCC son traicionados por sus supuestos e hipótesis basados más en una visión política que en la aplicación del método científico.
El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, advirtió ayer a los comerciantes de su país que podría ordenar la expropiación de aquellos negocios que incrementen los precios de forma excesiva, a raíz de la devaluación del bolívar que anunció su gobierno el viernes y que hoy entrará en vigor. Chávez hizo un llamado a los dueños de los comercios a no intentar sacar ganancias excesivas, porque de lo contrario podría ordenar a los cuerpos de seguridad del Estado que tomen los negocios en cuestión.
El Mandatario venezolano advirtió que la Guardia Nacional, el Ejército y las milicias saldrán a la calle a combatir la “especulación” de algunos comercios que quieren incrementar de forma “excesiva” los precios de los productos importados. El Presidente advirtió que los negocios que sean intervenidos serán puestos en manos de “los trabajadores, del pueblo” para instaurar un nuevo sistema de comercio “socialista”.
Seguro que todas estas palabras deben hacer emocionar hasta las lágrimas a muchos políticos pro-chavistas en latinoamérica. Todos aquellos que añoran la política basada en la borrachera colectivista ven en Chávez una suerte de guía espiritual. Y lo peor de todo es que este tipo se cree el cuento. Está convencido que es el único iluminado que puede guiar los destinos de una nación e, incluso, un continente.
Al respecto, el gobierno venezolano destinará este 2010 un abultado presupuesto para financiar el culto al Presidente, equivalente a US$ 65 millones. Dentro de este presupuesto está contemplado el gasto para los servicios de información, impresión y relaciones públicas, que supera lo que el Estado dispondrá en 2010 para la Policía Nacional y es 15 veces más de lo destinado por el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia para la prevención del delito.
La campaña más grande es la del Bicentenario, con un despliegue de afiches que muestran a Chávez montando a caballo, con guayabera amarilla, y un grupo de jinetes que lo siguen, con la leyenda “200 años después, independencia y revolución”. Carlos Berrizbeitia, ex diputado que ha investigado los gastos presidenciales, afirma que este presupuesto se usa para fomentar el culto a la personalidad, pues la mayoría de los anuncios de las instituciones estatales se centra en la imagen de Chávez, y no existe un control ni rendición de cuentas.
De esta manera, es claro que el payaso Chávez representa lo peor de nuestra sufrida latinoamérica: la ignorancia, la arrogancia y la prepotencia. (La ignorancia es atrevida).
La prensa señala que los poderosos sindicatos argentinos, con fuertes lazos con el gobierno, paralizan empresas con abierto respaldo de la presidenta Cristina Fernández, quien ayer declaró que prefiere “el ruido de la democracia” al silencio. Pero a medida que los polémicos piqueteros incrementan la presión sobre los supermercados como Jumbo, para que regalen cajas de ayuda, incluso dentro del gobierno temen un escenario donde vuelvan los saqueos. Según muchos observadores los piqueteros mantienen lazos difusos con el gobierno y muchas veces resultan instrumentales para los intereses de la autoridad. De esta manera, se ha validado en Argentina el derecho a exigir privilegios mediante el uso de la violencia.
Sin embargo, esto no debiera ser algo tan sorprendente si se considera que Argentina ha vivido décadas de regímenes asistencialistas. Generaciones completas de argentinos no conocen otra realidad más que la del asistencialismo desbocado.
Tantos años de “estado de bienestar” han terminado destruyendo el vínculo entre esfuerzo y recompensa, elemento indispensable en el desarrollo de las naciones. Hoy en día el argentino piquetero promedio piensa que su progreso depende únicamente de las dávidas estatales y no de su esfuerzo personal y, por su parte, los gobiernos promueven esta percepción como una manera de mantener el clientelismo electoral. Los gobiernos populistas saben que la única manera de mantenerse es promoviendo el asistencialismo financiado con el dinero ajeno, provisto por un acorralado sector privado agobiado por los impuestos.
Es una pena que en Argentina el gobierno siga secuestrado por demagogos y populistas cuyo único afán es parasitar del Estado y ganar elecciones ofreciendo el dinero ajeno. Los argentinos no merecen esto. Argentina tiene un enorme potencial para desarrollar su economía con un alto valor agregado. Este potencial puede desplegarse completamente sólo cuando la clase gobernante asuma verdaderos valores libertarios que privilegien el emprendimiento y desarrollo individual por sobre consideraciones colectivistas.
Para quienes aún dudan de las raíces rojas del activismo “verde”, las siguientes imágenes despejan toda duda.
Al parecer, hay activistas que aún no se enteran que su lucha es para cuidar el medio ambiente y no para agitar banderas y consignas de los años 60-70. Cómo se nota la influencia de muchos hippies trasnochados que lideran la causa comunista ambientalista. Esta influencia no es menor si se considera que afecta incluso a connotados científicos que son capaces de falsear información científica con tal de fundamentar posiciones ya no científicas, sino que claramente ideológicas, como sucedió en el reciente escándalo conocido como “climategate”.
Nuevamente el extremismo ambientalista pone en riesgo el desarrollo del país. Esta vez, a través de la ley del bosque nativo, normativa que acaba de termitar su trámite en el congreso. El senador Guido Girardi fue uno de los parlamentarios más activos durante el trámite de esta ley, promoviendo varias de sus indicaciones. Respecto a críticas formuladas por el sector privado, señaló que “no vamos a aceptar que se impongan mega centrales o mega sistemas de transmisión que destruyan el medioambiente. No se puede usar como subterfugio que las obras públicas o de conexión vial están en peligro, porque eso está cubierto por normas internacionales”. Según el descriterio de este senador, la infraestructura vial y de obras públicas es menos importante que los árboles.
En lo inmediato, esta ley significará retrasar todos los proyectos de centrales hidroeléctricas, líneas de transmisión, etc. Desde ahora en adelante se deberán solicitar permisos especiales cada vez que algún proyecto ponga en peligro un solo árbol nativo.
De esta manera, no importa que nuestro país sufra retraso y subdesarrollo. Lo importante es que tendremos lindos arbolitos nativos para observar. La cesantía generada podrá disfrutar del paisaje forestal nativo. El fetichismo arbóreo suplirá todas nuestras carencias.
Como una forma de resguardarse de las críticas, los ideólogos ambientalistas sostienen que alrededor del bosque nativo podría surgir toda una industria de ecoturismo sustentable que generará empleos y riqueza. Lo que no dicen, pero lo saben, es que estos empleos resultarán marginales si se comparan con la cantidad de empleos que se perderán como consecuencia de la paralización de muchos proyectos importantes para el país.
Los ecoterroristas no trepidan en hipotecar el desarrollo de un país con tal de alcanzar sus objetivos ideológicos y de imponer sus dogmas al resto de la sociedad.
En estos días de crisis económica se ha vuelto un lugar común señalar que “las empresas se aprovechan de la crisis para despedir a sus empleados“. Por supuesto, este tipo de declaraciones habitualmente proviene de gente perteneciente al mundo progresista (¿¿¿???).
Sin embargo, carece de toda lógica pensar que las empresas contratan trabajadores para después despedirlos. Hay que tener mucho delirio de persecución para sostener algo así.
Cuando una empresa contrata trabajadores es porque está creciendo y necesita de más mano de obra y profesionales. Al contrario, cuando a una empresa le está yendo mal, necesita reducir personal que ya no es necesario. Eso les pasa a todo tipo de empresas, grandes o pequeñas.
Si nos ponemos a identificar malas intenciones en los procesos de despido, entonces también debiéramos suponer buenas intenciones durante los procesos de contratación. Sin embargo, no existen ni buenas ni malas intenciones. Las empresas contratan o despiden empleados en función de su rentabilidad, que es su principal objetivo. El rol social le corresponde esencialmente al Estado. Hay que poner las cosas en su lugar.
La misma libertad que tienen las empresas para contratar debieran tenerla para despedir. Las empresas no reciben subsidios para mantener cargos artificiales, como es el caso del Estado, que subsidia a muchos empleos públicos en respuesta a favores políticos.
Se sostiene que las empresas se llenan los bolsillos a costa de sus trabajadores (el eterno cuento de explotadores y explotados, la lucha de clases, etc.), olvidando que es de toda justicia que las empresas obtengan grandes utilidades que corresponden al premio por asumir el riesgo de emprender. Por cada emprendimiento exitoso hay muchos otros emprendimientos que quedan en el camino por no poder llegar a las cifras azules. ¿Quién ayuda a estos emprendimientos fracasados?. Nadie. Simplemente el emprendedor corrió un riesgo y asume sus pérdidas. El Estado no lo ayuda.
Por su parte, los trabajadores siempres son libres de trabajar en el lugar donde tengan las mejores condiciones. Nadie es obligado a trabajar como esclavo en ninguna parte. El deber del Estado es asegurar un crecimiento suficiente que permita la creación de más empleo para que hayan más alternativas laborales, es decir, promover la creación de empresas de manera de aumentar los indices de empleabilidad.
Demostrando un absoluto desconocimiento de cómo funcionan los mercados, la vocera del gobierno, Carolina Tohá, denunció un “fraude a la sociedad chilena” dada el alza que se ha registrado en los precios de los terrenos que el Gobierno busca comprar para entregar a los comuneros mapuches. “Desde el año pasado a la fecha, los precios se han más que duplicado en la zona (…) desde que el gobierno adquirió los compromisos con las 115 comunidades e incrementó los esfuerzos en las compras de tierras. Esto es inaceptable”, dijo Tohá.
La ministra desconoce las más elementales nociones acerca del equilibrio entre la oferta y la demanda. Desconoce que es completamente natural que cuando un bien escaso tiene una alta demanda, su precio tiende a subir. Si los precios son muy altos, el comprador, en esta caso el gobierno, siempre tiene la opción de no comprar y de esta manera influir en una eventual baja de precios. Así funciona el libre juego de la oferta y la demanda. Es una verguenza que quienes ostenten altos cargos en la administración pública no manejen estos elementos tan básicos.
Lo que a la ministra debiera parecerle inaceptable es que el Estado (o sea todos los Chilenos) tengamos que regalar tierras a personas cuyo único mérito es hablar una lengua distinta. Por este sólo hecho estos chilenos tienen más derechos y privilegios que el resto de sus compatriotas. Esto sí es un escándalo inaceptable.